Un proyecto para embellecer y sanar

Por Perla Sofía Curbelo Santiago

De ahora en adelante, miraré los tiestos rotos de otra manera. Te cuento por qué.

El verano pasado visité un reconocido centro de jardinería en Vermont (Estados Unidos) en donde compré varios tiestos en terracota, difíciles de encontrar en Puerto Rico.

Confiada en mis habilidades de empacadora, me los envié por correo postal (marcado como frágil) junto con otros productos. Ya en la Isla, cuando fui a recoger el paquete me llevé tremenda decepción. Varios de los tiestos se habían roto.

Seleccioné el tiesto y los colores de la pintura en acrílico. Opté por “oro antiguo” para el interior y el azul grisáceo (“cielo nocturno”) para el exterior.

Por supuesto, me concentré en los que sí llegaron sin una grieta, pero me quedé con las piezas rotas, pensando en que podría reparar los tiestos en algún momento. Sino, también podría crear un proyecto de jardinería fabuloso, inspirada en los tablones de Pinterest o Instagram. Pasaron los meses y nada hice con los tiestos rotos, pero sí, cada vez que los veía, me recriminaba por no haberlos empacado de otra manera o por no llevarlos conmigo en el avión de regreso a casa.

Sin embargo, luego de hacer este proyecto, dejé de lamentarme y comencé a ver las posibilidades. Resulta que mientras leía sobre proyectos con flores prensadas, una actividad que me fascina hacer con las flores y hojas de mi patio, recordé que había una técnica japonesa donde arreglaban cerámica con oro. Inmediatamente busqué más información sobre ello. Ahí mismo supe que algo espectacular haría con mis tiestos rotos.

Kintsugi es el arte japonés de enmendar cerámica rota. Una técnica que tiene sobre 400 años. La idea de la reconstrucción, utilizando una mezcla de pegamento que contiene oro en polvo, es obtener una pieza aún más hermosa que la original, con sus marcas y grietas obvias en el nuevo diseño.

Pinté primero el interior del recipiente; dejé secar por varios minutos. Luego pinté el exterior. Dejé secar por completo.

La técnica, y sus variaciones, se practica en otros países como China, Vietnam y Corea. Además de oro, se utiliza plata en polvo.

Esta técnica también nos sirve como una metáfora para nuestra propia vida. En vez de enterrar, olvidar o esconder sentimientos, sobre todo aquellos asociados con decepciones, frustraciones y pérdidas, celebrarlos, y hasta enfatizarlos, es una forma de alcanzar nuestra sanación emocional. En otras palabras, hay algo positivo aún en aquello que nos ha roto por dentro. Claro está, la acción de enmendar (nos) es esencial para ponernos en camino y eventualmente cruzar al otro lado donde está la “celebración”.

Nuestras cicatrices, físicas o emocionales, son parte de quienes somos hoy día. Una actividad de manualidad como esta podría ayudarnos a reflexionar y explorar de una manera más profunda nuestros sentimientos y cómo estos intervienen en nuestras dinámicas sociales y hasta crecimiento personal.

¿Te interesa explorar más sobre el tema? Puedes leer el libro Kintsugi Wellness: The Japanese Art of Nourishing Mind, Body and Spirit, de Candice Kumai.

¿Qué beneficios obtuve durante el proceso de preparación de este proyecto?

  • Diversión
  • Estimulación de mi creatividad
  • Paciencia
  • Reduje el ritmo acelerado
  • Reflexión
  • Nuevo conocimiento
  • Contribución a mi salud mental
  • Estimular la actividad motora fina y gruesa
  • Coordinación entre ojo y mano
  • Reusar materiales

Inspiración en Kintsugi

En vez de enmendar el tiesto roto, pues luego de varios meses ya no tenía todas las piezas, decidí utilizar la técnica Kintsugi como inspiración y crear mi propia obra de arte resaltando el área rota del tiesto. En vez de pegamento con polvo en oro, utilicé pintura acrílica de color “oro antiguo” y brillo para pintar el interior del tiesto, incluyendo el área de las grietas donde faltan las piezas. La transformación fue inmediata. Es como si dentro del tiesto hubiese un tesoro en espera de ser descubierto.

Luego de esperar a que secara el interior, pinté el exterior con otra pintura acrílica que había usado para otro proyecto. Este color me encanta. Es un azul grisáceo llamado “cielo nocturno”.

Se me había ocurrido la idea de colocar flores prensadas en el exterior del tiesto luego de ver varios proyectos con flores prensadas en el libro The Modern Flower Press: Capturing the Beauty of Nature (Abrams). Las autoras, Melissa Richardson y Amy Fielding, transformaron un pequeño tocador color azul grisáceo, comprado en una tienda de segunda mano, colocando flores prensadas amarillas en las puertas y gavetas. Una hermosa manera de preservar la belleza de la naturaleza y a su vez elevar las características particulares de un mueble con este sencillo make over. Quería un resultado similar con mi tiesto roto.

Corté las flores y hojas para prensar por varias semanas. El tiempo dependerá del tipo de planta que selecciones. Esta rosa estuvo dos semanas prensada antes de utilizarse.

Recordé el maravilloso cuento de El principito, de Antoine De Saint-Exupéry, y la rosa que tanto cuidaba el niño por entenderla única en el Universo. Al punto que la protegía bajo una cúpula de cristal.

Así que corté una de mis rosas color lavanda y la prensé entre libros por par de semanas. Mientras, pinté el tiesto y busqué los otros materiales necesarios para completar el proyecto tan pronto la flor estuviese lista para ser utilizada.

Este es un proyecto que puedes dividir en partes y realizar en varias sesiones o puedes esperar a tener todos los materiales necesarios y hacerlo el mismo día. Requerirás más planificación para ello. Pero te aseguro que disfrutarás de cada instante.

Una vez fijada y sellada la flor al exterior del tiesto supe que tenía algo especial en mis manos. Cubrí todo el tiesto con el acabado en mate y lo dejé secar sobre una base blanca en cerámica. Ahora decora mi mesa de trabajo.

Me alegro tanto que decidí conservar las piezas rotas. Porque algo se rompa no significa que es su fin. Todo está en quien se detiene a recoger cada pieza confiando que con ellas algo mejor siempre es posible.

Utilicé un pegamento multiuso como “mod podge” para fijar y adherir las flores y sus hojas. Luego, con un pincel, sellé toda la planta y cubrí con varias capas el tiesto para un acabado mate.

Materiales utilizados:

  1. Tiesto roto
  2. Mod Podge –producto multiusos que funciona como pegamento, sellador y acabado mate a base de agua
  3. Pintura acrílica en color oro y azul grisáceo- esta pintura seca rápido y puede lavarse fácil con agua
  4. Flores prensadas– las rosas podrían tomar entre dos a 1 mes en la prensa utilizando el método de prensa con libros
  5. También necesitarás tijeras, pinzas y pinceles
  6. Base semi-alta (stand) para colocar el proyecto terminado

Procedimiento:

  1. Selección del tiesto roto, lavado y secado.
  2. Determinar el tipo de diseño para la selección de colores para la pintura y las plantas a utilizarse una vez prensadas.
  3. Corta y prensa las flores y hojas. Hay métodos que te permiten secar tus plantas utilizando un horno de microondas. Para este proyecto prensamos las flores y hojas con libros pesados. Tiempo de espera de dos semanas.
  4. Pinta el tiesto de los colores seleccionados y déjalo secar antes de colocarle las flores prensadas.
  5. Con el tiesto seco, pega con cuidado las flores ya prensadas.
  6. Unta el pegamento en el área donde colocarás las flores y con una pinza fija las mismas a la superficie del tiesto.
  7. Unta el sellador sobre cada flor y hoja hasta cubrirlos por completo.
  8. Aplica el acabado a todo el tiesto para uniformidad y deja secar por varias horas.
  9. Coloca tu nueva obra de arte sobre una base y en un lugar visible y seguro para que tú y otros disfruten del mismo.
  10. Utiliza este proyecto para reflexionar sobre tus propias enmiendas personales; sobre circunstancias que te han “roto” y cómo las has atendido. Recuerda celebrar el aprendizaje como y lo positivo a raíz de ello.

 

Dejé secar la nueva pieza par de horas. Para destacar el proyecto, lo coloqué sobre una base en cerámica. También podría  colocarlo bajo una cúpula de cristal para añadirle curiosidad, como hizo el Principito con su rosa.

 

La autora es fundadora de Agrochic.com y está certificada en Terapia Hortícola por el Chicago Botanic Garden.