La planta importa, pero la combinación importa más

Por Perla Sofía Curbelo Santiago

La sorpresa de mi verano fue la combinación de helecho plumoso, pilea y caladio en un tiesto plástico tipo copa. Este trío no solo sobrevivió a los retos de la temporada, como las altas temperaturas, la sequía y hasta los polvos del Sáhara, sino que también prosperó.

Esa experiencia me llevó a una conclusión que cambió mi forma de pensar sobre los jardines resilientes: la planta importa, pero la combinación importa más.

Y no me refiero únicamente a combinar varias especies en un mismo recipiente. Hablo de diseñar un pequeño sistema en donde cada decisión abona: el tamaño del tiesto, el tipo de sustrato, la ubicación, la exposición al viento, la frecuencia de riego e incluso los ajustes que hacemos a partir de nuestras observaciones como jardineras.

Cuando esas piezas trabajan juntas, las plantas tienen muchas más probabilidades de salir adelante, incluso durante un verano tan desafiante como este. Claro, siempre ayuda escoger especies adaptadas a nuestro clima, pero descubrí que eso, por sí solo, no garantiza el éxito.

Tengo que admitir que la mayor parte de mi patio sí sufrió las consecuencias de un clima cada vez más extremo y de mis ausencias durante el verano. Muchas plantas resintieron el calor y la falta de agua. Contar con una plant sitter o un sistema de riego automatizado probablemente habría cambiado el panorama, pero sé que, como muchas amantes de la jardinería, no siempre estamos listas para hacer esa inversión.

Precisamente por eso esta receta de siembra me emociona. Demostró ser resiliente utilizando estrategias sencillas y al alcance de muchas personas. Espero que también te inspire a crear la tuya.

Las plantas de la receta: helecho plumoso, caladio y Pilea glauca Fotos: Agrochic.com

Receta: Helecho plumoso, pilea y caladio

El helecho plumoso (Asparagus setaceus) y la Pilea glauca permanecieron juntos en el tiesto de copa después de que trasplanté una begonia arbustiva a un recipiente más grande. Había crecido tanto que ya comenzaba a competir con ellos por espacio y agua. (Lee aquí sobre ese proyecto).

El caladio, en cambio, fue una agradable sorpresa. Surgió como una planta voluntaria. Lo más probable es que algunos bulbos viajaran accidentalmente en tierra reutilizada de otro recipiente donde permanecían dormantes. Bastó que el suelo se calentara para que decidieran despertar.

El resultado es una composición muy equilibrada. El caladio, con su follaje llamativo y tallos delgados, se convierte en el punto focal. El helecho aporta volumen y suaviza la composición, mientras que la pilea cubre el sustrato y, al llegar al borde del recipiente, cae en forma de cascada. La altura de la copa permite que ese efecto se luzca todavía más.

Es un proyecto que quedaría precioso sobre una mesa de terraza, en un balcón o incluso como punto focal en la entrada de una casa o sobre una mesa de recepción.

¿Por qué sobrevivió tan bien?

Si hoy este recipiente luce tan bien a pesar del verano, no es casualidad. Varias decisiones jugaron a su favor:

  • El recipiente es de plástico, por lo que conserva la humedad durante más tiempo que uno de barro o terracota.
  • Utilicé un sustrato especializado para recipientes, orgánico y rico en fibra de coco, capaz de absorber y retener agua sin perder aireación.
  • El tamaño del tiesto (12″ × 9″) es adecuado para el volumen de raíces de estas plantas, evitando que el sustrato se seque demasiado rápido.
  • Está protegido de los vientos predominantes de mi patio, que aceleran la pérdida de humedad.
  • Recibe abundante luz filtrada del este y del oeste, además de un par de horas de sol directo al mediodía, sin que hasta el momento esto haya representado un problema.

Ninguna de estas estrategias, por sí sola, explica el resultado. Pero juntas marcaron la diferencia.

De hecho, el crecimiento ha sido tan vigoroso que ya llegó el momento de hacer una poda ligera de mantenimiento.

Durante este verano lo riego dos o tres veces por semana. Sin embargo, cuando sé que estaré fuera de casa durante varios días, el día antes de salir realizo un riego profundo. Al regresar, el sustrato suele estar completamente seco, siempre y cuando no haya llovido, pero esta combinación ha demostrado que puede tolerar ese periodo sin perder su atractivo.

Este caladio (izquierda) creció de forma voluntaria en el recipiente. A la derecha, la Pilea glauca se expande sobre el borde del recipiente para caer en forma de cascada. Su crecimiento alfombrado contribuye a retener la humedad en el tiesto por más tiempo. Fotos: Agrochic.com

La receta de siembra

Ingredientes

  • Tiesto plástico tipo copa de aproximadamente 12″ × 9″
  • 1 helecho plumoso (Asparagus setaceus) en tiesto de 5″
  • 1 caladio en tiesto de 5″ o varios bulbos
  • 1 Pilea glauca en tiesto de 5″ (también puedes utilizar un grupo de esquejes largos de 10 a 12 pulgadas)
  • Sustrato de calidad para recipientes (potting soil)
  • Fertilizante orgánico para mezclar con el sustrato o aplicar después del trasplante

Paso a paso

  1. Llena parcialmente el recipiente con sustrato.
  2. Siembra el caladio y el helecho cerca del centro, dejando espacio para que el helecho pueda expandirse con el tiempo.
  3. Rellena con más sustrato hasta cubrir bien las raíces.
  4. Siembra la Pilea glauca alrededor de las plantas principales y cerca del borde del recipiente para que, al crecer, forme una alfombra y luego caiga en forma de cascada.
  5. Riega profundamente para asegurar que todo el cepellón entre en contacto con la humedad del nuevo sustrato.
  6. Coloca el recipiente en un espacio con mucha luz o luz filtrada. Siempre que sea posible, prioriza el sol de la mañana sobre el de la tarde.
  7. Si el lugar recibe vientos fuertes, protégelo utilizando un muro, una verja o plantas de mayor tamaño que sirvan como barrera.

Este proyecto de jardinería está ubicado en el patio trasero, donde recibe los rayos del sol filtrados y está protegido de las fuertes ráfagas de viento por otras plantas más altas. Las plantas están listas para una poda de mantenimiento. Fotos: Agrochic.com

La receta, en pocas palabras

No creo que esta combinación haya sobrevivido únicamente porque las plantas son resistentes. Sobrevivió porque cada decisión ayudó a la siguiente. El recipiente, el sustrato, la ubicación, el tamaño adecuado y el riego profundo antes de mis viajes trabajaron como un equipo.

Ese fue mi gran aprendizaje de este verano.

La planta importa, sí. Pero la combinación importa mucho más.

 

Pendientes

Esta no fue la única receta de siembra que superó la prueba del verano. En próximos artículos, compartiré otras combinaciones que también me sorprendieron y, sobre todo, las estrategias que contribuyeron a su éxito. Porque cuando entendemos por qué una receta funciona, estamos mucho más cerca de crear rincones verdes capaces de enfrentar un clima cada vez más desafiante.

 

La autora es conferenciante sobre ‘Por qué vale la pena crear una vida con más naturaleza cerca’ y ‘Cómo preparar y maximizar nuestros jardines para integrar ‘garden breaks’ a nuestra vida diaria’, entre otros temas sobre bienestar. Es fundadora de Agrochic.com y, desde el 2019, posee un Certificado en Terapia Hortícola del Chicago Botanic Garden. Además, es autora del libro ¡Verdura! Jardinería para tu bienestar (Cool Springs Press). Disponible también en inglés.